En la actualidad el ritmo frenético al que nos vemos sometidos, se ha afianzado con mayor firmeza en gran parte de la población, el cual impide en muchas ocasiones disfrutar a lo largo del día de unos merecidos y saludables periodos de descanso y recreación. Además la tensión acumulada durante la jornada laboral, ansiedad, fatiga, consumo de cafeína y fármacos, que también por lo general van unida a los malos hábitos alimentarios y posturales, provocan un descenso paulatino de la vitalidad y así un deterioro del estado de salud.
Por otro lado los efectos de la actividad física sobre la salud humana pueden enumerarse en una larga lista, siendo así, diversos estudios han demostrado que las personas que realizan una actividad física regular tienen una mortalidad global menor que las personas sedentarias. La inactividad física es uno de los factores de riesgo que intervienen en el desarrollo de diversas enfermedades físicas y mentales.
En Noviembre de 2003, La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución No. 58/5 titulada “El deporte como medio para fomentar la Educación, la Salud, el Desarrollo y la Paz”, en la cual se reconoció el poder del deporte para contribuir al desarrollo humano y saludable de la infancia, y proclamó el año 2005 como el Año Internacional del Deporte y la Educación Física. Hoy en día, las actividades físicas, intelectuales y espirituales se ha convertido en una válvula de escape frente a la sociedad moderna ya que produce efectos beneficiosos a para el ser humano en su totalidad. Es por ello que actividades de este tipo, viene ocupando un lugar preferente en las sociedades más evolucionadas y científicamente más avanzadas. El número de ciudadanos que realizan algún tipo de actividades útiles ha experimentado un notable incremento, siendo el principal propósito de las actividades mejorar el estado de condición física y de salud del individuo.

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